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DISCURSO DEL DR. RODOLFO MÉRIDA RENDÓN EN EL XII ANIVERSARIO DE INSTALACIÓN DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA DE BOLIVIA

Señoras y señores:

Es un privilegio enorme dirigir unas palabras y asistir al XII Aniversario de Instalación del Consejo de la Judicatura, fecha que marca un hito histórico hacia escenarios de evaluación y distintas etapas de vigencia del órgano administrativo y disciplinario judicial. Son 12 años de luces y sombras, 12 años de logros, dificultades, fortalezas y debilidades, en procura de luchar contra la corrupción, la retardación de justicia y transparentar el manejo administrativo y financiero del servicio judicial.
Han existido un rosario de problemas y logros obtenidos, hasta llegar a la etapa de transición judicial, marcada por un Plenario sin el quórum respectivo y sin poder resolver innumerables asuntos que requerían de tres votos uniformes, fundamentalmente en el campo de las resoluciones de segunda instancia en materia disciplinaria y recursos jerárquicos de incompatibilidad.

Para nadie es desconocido, que desde dentro y fuera del Poder Judicial se buscó defenestrar el Consejo de la Judicatura, siendo duras las batallas en escenarios de la Asamblea Constituyente y en la propia aprobación del texto constitucional vigente; gracias a Dios y a la democracia el Consejo de la Judicatura salió más fortalecido que nunca y con mayores facultades y potestades, a partir de propuestas que constantemente enviamos a la Asamblea Constituyente. Como fue la incorporación del control social en el servicio judicial y la administración de justicia.
Debemos destacar la promulgación de la Ley Nº 003 de 13 de febrero de 2010 de Transición hacia los Nuevos Entes del Órgano Judicial y Ministerio Público, que ha permitido designar a los colegas Consejeros y nuevas autoridades judiciales, en la perspectiva de encarar los grandes vacíos y la mora procesal en los diferentes órganos judiciales.

Esta etapa de transición aparentemente implicará muchos avatares para los funcionarios judiciales en actual ejercicio; pero sin duda, el bien jurídico superior a proteger es el proceso de cambio y transformación que vivimos y la refundación de la justicia, en los márgenes establecidos por la Constitución vigente y atendiendo las exigencias y necesidades del pueblo boliviano. Entonces tendrá que haber desprendimiento, los intereses individuales, sectarios o grupales, no pueden estar por encima de los más altos intereses de las mayorías nacionales.

Decía al principio de esta alocución, que el Consejo de la Judicatura desde su instalación un 31 de marzo de 1998, ha cumplido sus funciones y atribuciones con luces y sombras, con debilidades y fortalezas, sosteniendo en distintos escenarios ataques externos e internos.

Es bueno reconocer que en los primeros años, han existido yerros en la propia implementación de las reformas judiciales y el estricto cumplimiento de la Ley 1817, pero sin duda, el mayor aporte del Consejo de la Judicatura, se circunscribe a los esfuerzos denodados en la lucha contra la corrupción y la retardación de justicia, tratando de responder en la medida de sus posibilidades y limitaciones a las exigencias y necesidades del pueblo en materia de servicio judicial.
Con innumerables problemas y contratiempos estamos encarando obras de gran envergadura como son el Foro Judicial en Chuquisaca, Palacios de Justicia en Potosí, Montero, Puerto Suárez, Yacuiba y otros. Esperamos convencer al Gobierno para que nos apoye a construir los edificios del Tribunal Constitucional Plurinacional y Tribunal Agroambiental, los trámites ya empezaron ante el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.

Es preciso reconocer en la vida institucional del Consejo de la Judicatura, que toda obra humana es perfectible y sólo la historia nos juzgará por lo que hicimos y lo que no pudimos hacer, lo que cumplimos y no se nos permitió cumplir y todo lo que resta por cumplir y construir, a partir del Consejo de la Magistratura.
La democracia, el Estado de Derecho, la vida y Dios, hicieron que quede como único Consejero los primeros días de junio de 2009 hasta el 18 de febrero del 2010, cuando fueron posesionados mis distinguidos colegas Consejeros. Hemos cerrado un ciclo de vida y hemos abierto una transición de nueve meses dirigida a solucionar todos los problemas del Consejo de la Judicatura, para entregar en orden a las futuras autoridades del Consejo de la Magistratura, ojala todo al día, para que empiecen de cero con sus nuevas funciones y atribuciones el primer día hábil de enero de 2011. Estamos trabajando junto a los Drs. Fredy Torrico, Lindo Fernández y Amalia Morales, a tiempo completo, hasta altas horas de la noche para cumplir con nuestras funciones administrativas y disciplinarias.
Es importante rememorar, que la reforma constitucional de 1994 creó los órganos judiciales como el Tribunal Constitucional y el Consejo de la Judicatura, que están llegando a un punto final cuyo proceso marca hitos históricos, tanto en el control de constitucionalidad (difuso y concentrado), cuanto en el ejercicio de las potestades administrativas y disciplinarias, ya que ambas, por primera vez en la historia republicana del Estado y del Poder Judicial, desconcentraron funciones de las manos jurisdiccionales hacia órganos independientes como son el Consejo de la Judicatura (hoy Consejo de la Magistratura) y el Tribunal Constitucional (hoy Tribunal Constitucional Plurinacional), respondiendo objetivamente a esa atrofia gerencial y congestionamiento de todas las funciones en manos de la Corte Suprema de Justicia y Cortes Superiores de Distrito. Aspecto que fue identificado por la Consultora Internacional Chemonics CAEM en 1992 y cuya información base se utilizó para generar las reformas constitucionales de 1994, las mismas que no se materializaron en grandes cambios y transformaciones debido al sistema conservador.
Si bien la visión del legislador boliviano al crear el Consejo de la Judicatura, fue generar mecanismos de lucha frontal contra la corrupción y la retardación de justicia, es digno reconocer que a pesar de los esfuerzos desplegados a partir de la estructuración de gerencias e instancias administrativas y disciplinarias en toda la República, fue el propio sistema político y judicial de esa época, que asfixió al Consejo de la Judicatura, imponiendo frenos y camisas de fuerza, así como también los propios investigados y procesados, quienes idearon toda una maraña de autodefensas frente al control y la fiscalización ejercitada.

Muchas autoridades y funcionarios judiciales estuvieron en contra del proceso de cambio y transformación de la administración de justicia, recuerdo como si fuera ayer las innumerables reuniones programadas por representantes de jueces y vocales, liderados por algunos Ministros de la Corte Suprema de esa época, diferentes pronunciamientos públicos oponiéndose abiertamente a la Asamblea Constituyente, a la nueva Constitución (existieron hasta cierres de campañas por el no a la NCPE con participación de funcionarios y autoridades judiciales); lo paradójico es que ahora varios de ellos, que inclusive asumieron silencios cobardes en las épocas difíciles de confrontaciones, que participaron de marchas y firmaron pronunciamientos antigubernamentales, hoy se hacen llamar soldados del cambio y aparecen hasta en cargos importantes.

Bueno personalmente lo tomo propositivamente, pues un gran líder dijo “bienvenido los arrepentidos” y hagamos votos para que su sumatoria al proceso de cambio no sea funcional y peguista, sino para contribuir realmente a que la estructuración de la nueva justicia boliviana responda a nuevos preceptos y principios rectores de verdadero servicio, lejos de esa serpiente llamada justicia que sólo muerde a los descalzos, tal cual reflejó en algunos tratados el gran escritor uruguayo Eduardo Galeano.
José Martí decía “hay que conquistar la justicia”, que implica conquistar su estructura y organización a favor de las mayorías nacionales, no a favor de unos cuantos como sucedió en el pasado, que tuvo su punto culminante en la conversión del Poder Judicial en el bastión principal de la oligarquía tradicional y los poderosos.
Recuerdo con tristeza y a veces con ironía, que varias veces fui declarado enemigo del Poder Judicial por promover el proceso de cambio y transformación, por apoyar la austeridad judicial, por apoyar la Asamblea Constituyente, por apoyar la Nueva Constitución y sostener que es urgente refundar la justicia. Ví tanto odio y encono interno y externo en contra mía, sin explicaciones valederas y fundamentos, hasta denuncias falsas pagadas buscando mi desprestigio, hasta órdenes de buscarme cualquier cosa en los nueve distritos judiciales; la maledicencia, la doble moral y la hipocresía han estado a la orden del día, y hoy comprendo que las tormentas de intolerancia aún no cesan y espero que exista mayor sentido común no a favor mío, sino en la estructuración coherente de las nuevas instituciones judiciales, a partir de normas y leyes que solucionen los grandes problemas nacionales en materia judicial. Sin duda, las personas somos circunstanciales y pasamos, lo que quedan son las obras y la gestión que privilegie el bien común.

Frente a mis gratuitos detractores, el tiempo me ha dado la razón y el proceso de cambio avanza seguro hacia su consolidación.
En la actualidad, los cuatro Consejeros de la Judicatura hemos decidido hacer respetar la primacía de la Constitución en nuestras resoluciones y acuerdos, por lo que por unanimidad elegimos un Presidente Transitorio propio (que en próximos días asumirá ese espacio otro colega) y estamos alistando las convocatorias para cubrir las acefalías de jueces y otro personal de apoyo en el país, situación de urgente necesidad que encararemos a la brevedad. Hemos aprobado significativos Acuerdos, dando continuidad a tareas importantes, como son las modificaciones al Reglamento de Procesos Disciplinarios, la revisión de los Reglamentos de Carrera Judicial, Carrera Administrativa y el Escalafón Judicial, entre otros temas.
Han surgido algunas interpretaciones equivocadas, tratando de mantener normas que fueron derogadas y abrogadas, intentando imponer normas abrogadas por la vigente Constitución Política del Estado, aspectos que esperamos se superen con madurez y responsabilidad, pues por nuestra parte enviamos las consultas respectivas a la Asamblea Legislativa Plurinacional, como el único intérprete válido de la CPE.
Esta etapa de transición también permite, ir construyendo la nueva estructura jerárquica y funcional del nuevo Órgano Judicial. Dependerá mucho de la experiencia y la ubicación contextual que asumamos entre el pasado, el presente y el futuro, para proyectar y elaborar la nueva Ley Orgánica Judicial y las leyes especiales que rijan el devenir de los nuevos órganos como serán el Tribunal Supremo de Justicia, el Tribunal Constitucional Plurinacional, el Tribunal Agroambiental y el Consejo de la Magistratura.

Creo que todos estamos obligados a apostar por una actitud intercultural, más aún en la administración de justicia, procurando contar con una sociedad intercultural que implica un diálogo permanente entre las culturas en contacto o en conflicto, de lo contrario, no hay democracia, y sin democracia no hay interculturalidad.
Nuestra actitud intercultural también permitirá construir un pluralismo jurídico acorde a la realidad abierta por la vigente Constitución Política del Estado. Debemos estar conscientes, que el cambio y la transformación nacional que actualmente vivimos, se han gestado por la alta insatisfacción frente a los modelos culturales y normativos anteriores de una clase dominante que no supo responder a las necesidades del pueblo. Hoy caminamos inexorablemente, hacia un repensar sociológico de nuevas normas de referencia y legitimización.

HOMENAJE AL DR. OBLITAS
Aprovecho esta oportunidad, para rendir el más ferviente homenaje a uno de los notables, preclaros y grandes hombres del sistema judicial boliviano, como fue el Dr. Edgar Oblitas Fernández (que en paz descanse), quien fundamentalmente se destacó por la defensa de la democracia y la soberanía nacional. Constitucionalista, historiador, digno y probo magistrado, gran amigo de todos, pero más de los humildes y pobres, humanista por excelencia; luchó y dio su vida por la justicia social. Fue uno de los primeros en su época en enfrentar el sistema político nacional e internacional, propugnando la necesidad de convocar a la Asamblea Constituyente y reformar la Constitución Política del Estado, se opuso a la capitalización de las empresas del Estado, siendo enjuiciado, procesado y condenado en un injusto y político juicio de responsabilidad.

Sus diferentes obras publicadas y su gestión de transparencia, han quedado marcadas en la historia judicial y de Bolivia. Aún recuerdo los grandes y elocuentes discursos, con alta profundidad y mensajes constructivos y propositivos, que dieron línea en el andamiaje y desempeño de la función judicial. Él antes de escribir sus discursos, se perdía horas en las calles para preguntar y escuchar el sentir del pueblo, para luego transmitir la visión de la realidad social respecto al actuar de la administración de justicia. Por esas y muchas otras razones, el Plenario del Consejo de la Judicatura (hoy Consejo de la Magistratura), ha dispuesto otorgar al Dr. Edgar Oblitas Fernández, el reconocimiento al mérito judicial, como justo homenaje a la trayectoria del hombre que supo luchar por su país y vislumbrar la urgencia de un proceso de cambio y transformación en el sistema judicial a favor del pueblo y para el pueblo. Con esas palabras, quiero dar la bienvenida a la familia del Dr. Oblitas, hoy presente para recibir este merecido homenaje.

Finalmente, debo valorar todos los esfuerzos que ponen en el desempeño administrativo y disciplinario, mis colegas Consejeros, los señores Gerentes, Directores del Consejo de la Judicatura, Representantes Distritales, Jefes de Unidades y todos los funcionarios del Órgano Administrativo y Disciplinario a lo largo del territorio nacional, e invoco que sigamos avanzando firmes en el ejercicio de nuestras facultades y atribuciones, en el marco de lo establecido en la Constitución Política del Estado y las leyes.

Dios, la vida y la democracia nos iluminen para que podamos los bolivianos, dar salidas a todos los desencuentros en paz, con diálogo y concertación, siempre respetando las diferencias, la diversidad y la pluralidad, hasta construir un país de todos y para todos.
¡Gracias!.

 

Sucre, 31 de marzo de 2010.

 

Dr. Rodolfo Mérida Rendón Ph. D.
PRESIDENTE TRANSITORIO
DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA DE BOLIVIA

 

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